Eugenio Amézquita Velasco

El día de ayer, el Lic. Jorge Chaurand Arzate entró a la Casa del Padre. Ya descansa en paz luego de 76 años de una vida fructífera y del don de gentes que siempre le acompañó, además del amor a su esposa María Teresa Chaurand Chapa, a sus hijos Lorena Chaurand Suárez y Jorge Guillermo Chaurand Suárez y de cinco nietos que le endulzaron su vida.

Nacido en Celaya, el día de San José, el 19 de marzo de 1942, llegó al mundo por el amor de Don Alberto Chaurand Concha y de doña Alicia Arzate de Chaurand, siendo el cuarto de 10 hermanos que han destacado en diversas actividades de la vida celayense, desde los aspectos de servicio así como en lo político.

Realizó sus estudios superiores en la Universidad de Guanajuato, siguiendo la carrera de Derecho para luego empezar a ejercer su profesión.

Se convirtió posteriormente en el Notario Público No. 39 de la ciudad de Celaya para proseguir en el ejercicio de su profesión y, en 1986, convertirse en el presidente municipal No. 48 del municipio de  Celaya, para el trienio 1986-1989, destacando por su trato amable y las diversas obras que se efectuaron en su periodo, apoyado en la conducción del DIF por su esposa Tere, como cariñosamente él mismo la llamaba.

Una herencia otorgada por sus padres a la familia y a Don Jorge Chaurand, fue el amor a la Purísima Concepción de Celaya; año tras año, en las procesiones en honor de la Patrona de la ciudad, los hermanos Chaurand, con don Jorge entre ellos, participaban ya que era él parte de los diputados de la Reina y Madre de los celayenses.

Esto se reflejo en el respeto y estimación por los padres franciscanos, custodios de la taumaturga imagen y en el cuidado por estos santos recintos de la Iglesia en Celaya.

En sus últimos años, prosiguió con su labor notarial y se destacó por compartir actividades de amistad junto con su esposa, con diferentes personalidades de la vida política de la ciudad y de diferentes corrientes políticas no afines a él, pero que ponían de manifiesto la calidad y respeto que como persona siempre tuvo por todos.

Gracias por el regalo de su existencia. Descanse en paz, don Jorge.