El autor del artículo, Hist. Pablo E. Pérez Joya

Hist. Pablo Eduardo Pérez Joya

En el presente ensayo – dividido en dos entregas – tocaremos tres ejes fundamentales para desmitificar y conocer un poco de la fundación de nuestra ciudad, estos apuntes no se basan en una sola interpretación, nos apoyamos de referentes documentales y bibliográficos para su construcción. El primero de los ejes, tiene que ver directamente con la fecha de fundación, pues seguramente hemos festejado el 12 de octubre de 1570, pero también hemos escuchado que se dio un 1 de enero de 1571; el segundo eje, tendrá que ver directamente con el supuesto origen en la voz “Zalaya” del nombre de nuestra ciudad; y finalmente, tocaremos el apócrifo antecedente indígena de la villa de Celaya.

Detrás de esta fundación existieron dos motivos concretos: el primero fue de un carácter más general, debido a los constantes ataques chichimecas en la zona; el segundo, obedece a una causante particular, que sería la petición de varios labradores del “Mezquital del Apaseo”, entre los que destacó Domingo de Silva, Alcalde Ordinario de primer voto de la villa luego de su fundación (Zamarroni, 1987: p. 14).  El segundo motivo englobó algo más que una petición, pues los estancieros, como figura comercial, entraron en conflicto con el sujeto que les antecedía: los encomenderos. Es entonces que, labradores y estancieros buscaron regular su situación, frente a estos primeros actores, con la fundación de poblados y villas, pues estos establecimientos proporcionarían un marco jurídico que regularía el conflicto por límites, aguas, tierras e indios, es decir, la figura del alcalde mayor u ordinario impondrían un orden.




La petición fue hecha directamente al virrey Martín Enríquez de Almansa, quien emprendió un viaje al Real de Minas de Guanajuato en julio de 1570. Varios vecinos del Mezquital del Apaseo le interceptaron el 21 de julio de 1570, en los límites de la futura villa de Celaya (Zamarroni, 1987: p. 14), ahí solicitaron la aprobación para la fundación de una villa de españoles, cabe destacar esta situación, porque nuestra ciudad se fundó justo con esa categoría poblacional y jurídica: villa española.

Finalmente, el permiso de fundación fue expedido el 12 de octubre de 1570, por mandato del virrey Martín Enríquez de Almansa; sin embargo, la fundación se concretó hasta el 1 de enero de 1571, después de ser oficiada la misa del espíritu santo y elegidas las autoridades para conformar el primer cabildo, siguiendo lo establecido en el permiso:

en la dicha parte y lugar e haga y funde la dicha villa y se pueble de espa- /1 ñoles conforme a la traza que el dicho alcalde dexo (sic) hecha la qual (sic) dicha villa se llame /2 e intitule la villa de nuestra señora de la concepción de Selaia (sic) [Celaya] y los vecinos que en /3 ella asentasen y viviesen llegando a treinta hombres casados puedan juntarse /4 y señalar cavildo (sic) y parte donde se junten y desde el día de año nuevo primero /5 viene del año primero venidero de mil y quinientos y setenta y uno en /6 adelante aviendo (sic) oído una missa (sic) del espíritu Santo elexir (sic) y nombrar qua- /7 tro (sic) rregidores (sic) los quales (sic) después de nombrados y elegidos nombren y elixan (sic) dos /8 alcaldes hordinarios (sic) de los más viejos y honrrados (sic) que entre ellos hubiere […]. (Permiso de Fundación de la Villa de Celaya, AGN, Ramo de Tierras, f. 1v.)

Con lo anterior, pretendemos dejar en claro que el 12 de octubre de 1570 no se fundó la villa de la Purísima Concepción de Celaya, como aseguran algunos historiadores, cronistas y ciudadanos de nuestra ciudad; pues el virrey dejó asentado que la elección de las primeras autoridades y cabildo se llevaría a cabo el 1 de enero de 1571. Así, el primer cabildo se conformó de cuatro regidores: Miguel Juan de Santillán, Diego Pérez Lemus, Domingo Martín y Lope García; y éstos a su vez, eligieron alcalde ordinario de primer voto a Domingo de Silva y de segundo voto a Juan Freire; quienes designaron alguacil mayor a Francisco Ramírez. Todos de los primeros vecinos de la villa.

Este fragmento del Permiso de Fundación nos permite dilucidar que la nueva población se intituló “villa de nuestra señora de la concepción de Selaia (sic)”, no “Zalaya”, vocablo que históricamente se ha considerado el origen lingüístico de “Celaya”, esta tesis ha sido defendida y abanderada por personajes como Rafael Zamarroni, Luis Velasco y Mendoza, Abigail Carreño, Herminio Martínez, entre otros. Cuando por años la confusión persiste, el error pasa a ser una verdad.

Decimos confusión, ya que, para hacer referencia a términos como campo, pradera, prado o planicie, es utilizado el término vasco “zelai” y ninguna de sus conjugaciones da como resultado “Zalaya” (Enciclopedia Auñamendi Eusko Entziklopedia. Fondo Bernardo Estornés Lasa); si hacemos la comparación entre “selaia” y “zelai”, vemos que existe el agregado de una letra, habrá que recordar que el castellano del siglo XVI no estaba normalizado ni estandarizado como en nuestros días, por lo que una trasposición lingüística del vasco al castellano no se reglamentaba; sumado a ello, cada uno de los escribanos tenía una manera distinta de escribir, lo que posiblemente provocó el cambio estructural del vocablo “zelai”, y su derivación en “selaia”, “selaya” o “salaya”. Finalmente, la letra o carácter “Y”, no existe en el lenguaje vasco (Euskaltzaindia Real Academia de la Lengua Vasca); por lo tanto, el término “zalaya” no es vasco, sino posiblemente una versión castellanizada de “zelai”, derivada quizá, de su empleo en algunos documentos novohispanos, como sucede con el vocablo “iglesia”, que muchas veces lo encontramos escrito como “Yglesia”. Concluyendo, “Celaya” no tiene su origen lingüístico en la voz “Zalaya”, pues este vocablo no es de origen vasco.

Respaldando esta tesis, nos valemos de documentos de la época, aquellos donde se intitula a la villa de diversas maneras: el nombramiento de regidor otorgado a Juan Martín, en 1600, menciona: “Titulo de Regidor dela (sic) villa de Salaya (sic) dela (sic) Nueva España para Juan Martín que /1 sirvio a Nuestra Magestad (sic) […]” (AGI, Patronato, 293, n. 22, r. 53-1). En cambio, las Constituciones para la cofradía del Santísimo Sacramento, fundada en 1574, versan de la siguiente forma: “Testimonio de las constituciones de la archico- /1 fradia del Santísimo Sacramento fundada en /2 la Yglesia (sic) Parrochial (sic) del señor San Francisco dees- /3 ta (sic) ciudad de zelaya (sic) Año de 1574 = sacado el /4 año presente de 1713” (AHPFM, Provincia, Conventos, Celaya, caja 14, n. 23).

En una carta emitida por el virrey Conde de Monterrey al rey, le menciona: “aora (sic) esta formada otra discordia semejante entre la orden de san Francisco con los descalzos del Carmen porque con la licencia que por comisión de Vuestra Magestad (sic) se concedió alos (sic) del car- /1 men para fundar en Salaya (sic) han comenzado a /2 saberlo y disen (sic) los Franciscanos que está dentro de /3 sus casas el sitio […]” (AGI, México, 23, n. 26-1).
De esta forma concluimos dos ejes de este ensayo, reservando el apócrifo antecedente indígena de la ciudad para la siguiente entrega.

Bibliografía
- Archivo General de Indias (AGI)
- Archivo Histórico Franciscano de la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán (AHPFM).
- Enciclopedia Auñamendi Eusko Entziklopedia. Fondo Bernardo Estornés Lasa.
- Rafael Zamarroni Arroyo, Celaya. Tres siglos de su historia. México: Editora Mexicana de periódicos, libros y revistas, S.A., 1987.

Ubicación geosatelital de la Casa del Diezmo de Celaya
Y donde se encuentra la oficina de la Crónica Municipal de Celaya