Eugenio Amézquita Velasco

-El Papa Francisco cumple lo ofrecido desde 2014: "no vamos a dar un paso atrás"
-Esta decisión fue comunicada a Theodore McCarrick el 15 de febrero de 2019. El Santo Padre ha reconocido la naturaleza definitiva de esta decisión, según norma de ley,  la cual  hace del caso cosa juzgada.
-La prueba de la veracidad del Papa Francisco

A través de un comunicado dado a conocer ayer por el  Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe dio a conocer el decreto final sobre el caso del excardenal y exarzobispo emérito de WHasington Theodore Edgar McCarrick, por abusos sexuales delitos contra el Derecho Canónico, penalizados con la reducción al estado laical.

El documento, que puede ser localizado en http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/02/16/com.html, señala textualmente que "el 11 de enero de 2019, el Congresso de la Congregación para la Doctrina de la Fe emanó el decreto final del proceso penal contra Theodore Edgar McCarrick, arzobispo emérito de Washington, DC, por el cual el acusado fue declarado culpable de los siguientes delitos  perpetrados como clérigo: solicitaciones en confesión y violaciones del sexto mandamiento del Decálogo con menores y adultos, con la circunstancia agravante del abuso de poder, por lo que se le impuso la pena de dimisión del estado clerical".

Destaca el documento que "el 13 de febrero de 2019, la sesión ordinaria (Feria IV) de la Congregación para la Doctrina de la Fe examinó los argumentos presentados en el recurso por el apelante y decidió confirmar el decreto del Congresso".

"Esta decisión fue comunicada a Theodore McCarrick el 15 de febrero de 2019. El Santo Padre ha reconocido la naturaleza definitiva de esta decisión, según norma de ley,  la cual  hace del caso res iudicata",cosa juzgada, "es decir, no sujeta a posterior recurso".

No vamos a dar un paso atrás: Papa Francisco

El 11 de abril de 2014, el Papa Francisco, manifestó al recibir la mañana de ese día a una delegación de la Oficina Internacional Católica de la Infancia (BICE), "el pedido de perdón por los abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero y sostuvo que no vamos a dar un paso atrás en lo que se refiere al tratamiento de estos problemas y las sanciones que se deben poner”.

El 16 de agosto de 2017, la agencia católica noticiosa ACI, señaló que en febrero de es año "se conoció que el Papa Francisco escribió el prólogo de un libro en el que pidió perdón por la “monstruosidad” de los abusos sexuales perpetrados por algunos sacerdotes en la Iglesia, una noticia que ha vuelto a circular estos días por la publicación del texto en alemán".

"El Papa Francisco escribió el prólogo del libro “Lo perdono, padre”, escrito en francés por Daniel Pittet, a quien conoció en 2015, víctima de abusos sexuales cometidos por el sacerdote Joël Allaz".
"Pittet, de 57 años y padre de seis hijos, sufrió abusos sexuales entre 1968 y 1972, cuando tenía entre 9 y 13 años. En total, Allaz habría abusado de alrededor de 24 menores entre 1958 y 1995 en Suiza y Francia".

"En noviembre  de 2016, Daniel Pittet entrevistó a su abusador. A pesar del sufrimiento por los abusos, este padre de familia se ha mantenido firme en la fe católica".

El caso McCarrick

Las denuncias contra McCarrick se remontan al año 2004, cuando el Cardenal Donald Wurel, Arzobispo Emérito de Washington D.C., recibió una queja del ex sacerdote de la Diócesis de Metuchen Robert Ciolek por “conducta inapropiada” de McCarrick, quien fue obispo de dicha Diócesis desde 1981 hasta 1986.

En esa queja se informaba sobre otros incidentes de abuso sexual, como uno relacionado con un sacerdote de Pittsburgh. En aquel tiempo Wuerl era Obispo de Pittsburgh. El 20 de junio de 2018, la Arquidiócesis de Nueva York anunció que había considerado creíble una acusación de abuso sexual de un menor contra McCarrick, quien se desempeñó como sacerdote en Nueva York en la década de 1970. Los informes de los medios posteriormente revelaron denuncias de que McCarrick había abusado sexualmente en serie, de al menos dos muchachos adolescentes, y que había participado en conducta sexual coercitiva con sacerdotes y seminaristas durante décadas.

El Cardenal Wuerl escribió en una carta del 21 de junio dirigida a su diócesis que estaba “conmocionado y entristecido” por las denuncias contra McCarrick, su predecesor como Arzobispo de Washington.

En la misma carta, el Purpurado afirmó que “no se hizo ningún reclamo, creíble o de otro tipo, contra el Cardenal McCarrick durante su tiempo en Washington”.

La veracidad del Papa Francisco

A pesar de los ataques insidiosos que sufre la Iglesia Católica por una supuesta "inacción" ante esta enfermedad de la pederastia, los abusos sexuales y violaciones constantes al 6o. mandamiento del Decálogo, el Papa Francisco ha hecho coincidir lo que en sus declaraciones constantes ha manifestado de que se combatirá este mal que permea a través de diversos ministros de la Iglesia Católica para depurar y limpiar del mal que se ha infiltrado en esta institución fundada por Jesucristo hace casi 2,000 años.

La verdad, que es el mismo Cristo, se define en algunos casos como la coincidencia de lo que se dice con respecto a la realidad. Pero en este caso, no sólo es la verdad sino también la veracidad, es decir, que lo que se dice por parte del Papa coincide con las acciones que el sucesor de San Pedro realiza, a diferencia de la demagogia, (del griego δῆμος -dēmos-, pueblo y ἄγω -ago-, dirigir) que es una estrategia utilizada para conseguir el poder político que consiste en apelar a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica, la desinformación, la agnotología y la propaganda política; en síntesis, empleo de halagos, falsas promesas que son populares pero difíciles de cumplir y otros procedimientos similares para convencer al pueblo y convertirlo en instrumento de la propia ambición política, actitud muy común en nuestros gobernantes, grupos y partidos políticos en México.

McCarrick era Arzobispo emérito y Cardenal

Para darnos cuenta del nivel de gravedad de los delitos cometidos por Mccarrick, quien sigue sosteniendo que es inocente de todo lo que se le imputa y que es causa de tristeza para la Iglesia Católica, pero también de esperanza porque se cumplimenta el sancionar este tipo de actitudes que lesiona a la misma Iglesia, baste decir que el ahora ex sacerdote había alcanzado los más altos niveles de poder que se pueden tener en el servicio en la comunidad católica.

Es decir, obispo -con función de arzobispo- y el cardenalato.

Un arzobispo (del griego αρχιεπίσκοπος, archiepiskopos: arche > primero, y epi-skopos > supervisor) es un miembro perteneciente al orden episcopal cristiano, pero que goza de un estatus superior al de los "simples" obispos; generalmente están al frente de una diócesis particularmente importante, ya sea por su tamaño, su relevancia histórica o por ambas, llamada archidiócesis. Cuando un obispo se convierte en arzobispo no está siendo, de ningún modo, ordenado ni está recibiendo ningún sacramento; en contraste (en los ritos copto, anglicano, católico y ortodoxo) alguien que es ordenado obispo está siendo consagrado.

Un arzobispo no tiene, por fuerza, mayor poder que un obispo; sin embargo, están a cargo de diócesis más prestigiosas. De cualquier modo, muchos arzobispos son también los metropolitanos de la provincia eclesiástica en la que se localiza su archidiócesis.

El cardenal

La dignidad de cardenal, eclesiástico de alto rango de la Iglesia católica, es el más alto título honorífico que puede conceder el Papa. Quienes lo reciben se convierten en miembros del Colegio cardenalicio y son "creados" en una ceremonia especial llamada "Consistorio público".

La principal misión del Colegio de cardenales es elegir al Sumo Pontífice en caso de fallecimiento o renuncia del anterior. En circunstancias habituales, el deber fundamental del Colegio cardenalicio es aconsejar al Papa. Muchos cardenales gobiernan diócesis o archidiócesis importantes, presiden los organismos de la Curia Romana y participan activamente en la administración de la Santa Sede.

Dado que en sus orígenes los cardenales eran clérigos al servicio de la diócesis de Roma, es costumbre que a cada cardenal designado por el papa se le asigne un titulus, que puede ser: bien un obispado sufragáneo (llamado "suburbicario", etimológicamente "inferior en la ciudad"), o un título presbiteral o la diaconía de un templo de la archidiócesis de Roma.

El término "cardenal" deriva del latín cardo o bisagra, lo cual sugiere el papel de fulcro (punto de apoyo, gozne) que desempeñan: Ellos son las “bisagras” alrededor de las cuales gira todo el edificio de la Iglesia, en torno a su máximo dirigente: el Papa.

Para muestra, un botón. Cuando las bisagras rechinan, se enmohecen y no dejan abrir bien las puertas y las ventanas, se quitan y se cambian.