El Papa Francisco con el Emmo. Carlos Cardenal Aguiar Retes: lo que se viene.
Ante la expectación que ha causado a propios y extraños los hechos de Santa Cruz de Juventino Rosas, donde un sacerdote abusivo de la Arquidiócesis Primada de México, Juan de Dios Olvera Delgadillo, Muy Ilustre Canónigo de la Basílica de Guadalupe se la ha pasado fastidiando durante varios años a las Religiosas del Instituto Guadalupano de Jesús Evangelizador, los obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano, luego de platicar con el papa Francisco en Roma, han emitido algunas medidas que se van a aplicar contra los abusadores sexuales... y ¿por qué no? de monjitas.

Hoy se da a conocer lo siguiente por parte de la Agencia Católica de Noticias ACI Prensa y que republica la Diócesis de Celaya en su sitio web y que puede ser consultado en https://www.diocesisdecelaya.org/2019/03/iglesia-en-mexico-anuncia-3-medidas.html , por si a alguien le queda alguna duda.

Dialogaron el Papa Francisco y obispos de la CEM
sobre las qué medidas a aplicar a ministros abusivos.
La información cita que "la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció tres primeras medidas concretas para hacer frente a los abusos por parte de miembros del clero, tras la reunión de su Consejo de Presidencia con el Papa Francisco este 1 de marzo".

"Mons. Rogelio Cabrera, Presidente de la CEM; Mons. Carlos Garfias, Vicepresidente de la CEM; Mons. Alfonso Miranda, Secretario General de la CEM; y Mons. Raúl Castro, Tesorero General de la CEM; sostuvieron durante la mañana de Roma una audiencia privada con el Papa Francisco".

"En ese encuentro, indicaron los obispos, dialogaron con el Santo Padre sobre el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033, sobre el trabajo realizado por la CEM para proteger a los menores y sobre los esfuerzos de la Iglesia en la ayuda a los migrantes que atraviesan el país".

Tras la audiencia, los obispos mexicanos hicieron públicas en un comunicado sus tres “primeras consideraciones” para enfrentar los casos de abusos sexuales de menores dentro de la Iglesia".

"La primera, indicaron, es “situarnos a favor  de las víctimas”, pues “hemos escuchado a algunas víctimas, palpado su dolor y nos duele profundamente el daño causado como Iglesia”.

“No es suficiente pedir perdón, es necesario un cambio de perspectiva. Poner a la víctima en primer lugar, escucharla, comprenderla, acompañarla y comprometernos en su proceso de sanación, promoviendo que en las diócesis se lleven a cabo los procesos de denuncia civil, ofreciendo toda la cooperación eclesial para colaborar con la autoridad ministerial”, aseguraron.

"La segunda consideración, dijeron, es enfocarse en la “formación de sacerdotes”, y anunciaron que “como Iglesia reforzaremos, apoyados por especialistas, la selección y la formación de nuestros sacerdotes, desde su ingreso al seminario”.

"Este esfuerzo apunta a que los seminaristas logren “una vivencia plena de su vocación”, así como “evitar tener sacerdotes que sean o representen un riesgo para los menores y para las personas vulnerables”.

"La tercera consideración expresada por la CEM se basa en que “el Papa Francisco ha dado la indicación de reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales elevándolas a un rango normativo, no solo indicativo”.

“En el caso particular de México, ahora le corresponderá a la CEM apoyar, supervisar y verificar en cada una de las diócesis, el cumplimiento, por una parte, de los procedimientos canónicos establecidos, estos últimos de acuerdo a las Líneas Guías, aprobadas por los obispos de México, y validadas por la Santa Sede; y por otra, el Protocolo de aplicación civil, conforme a la legislación sustantiva y adjetiva penal de los diferentes Estados de la República”.

Estos puntos concretos, expresaron los obispos mexicanos, serán implementados “inmediatamente”, y anunciaron que el 5 de marzo “daremos a conocer nuevas acciones que realizaremos a corto plazo”.

En pocas palabras, aparte de la sanción eclesiástica por los delitos eclesiásticos cometidos, también está la sanción civil y que se traduce en cárcel, con las penas existentes actualmente en los Códigos Penales en los estados o el federal.

Estas reflexiones mas lo que se viene, debe ser motivo suficiente para que el Muy Ilustre Canónigo Doctor Presbítero Don Juan de Dios -Juan del Diablo, para los santacrucenses- le vaya bajando el volumen a sus estridencias, y a sus actitudes intensas de gran señor y se despoje de "su herencia" que según "el derecho" le ha otorgado, sin haber puesto un peso, en una actitud muy cómoda.

A estas alturas de la situación y poniendo todo en una balanza, y sobre quién ganó y quien perdió, es claro que el perdedor que se sentía ganador es el Muy Ilustre Canónigo. Todas las cosas buenas -si es que en el fondo así lo fueron- él mismo las echó a la alcantarilla por quererse quedar con la casa de las religiosas santacrucenses que, mediante quién sabe que malas artes y mañas, les arrebató.

Pierde también ante la Arquidiócesis Primada de México, porque la escena es casi de rigor: La tunda que el Arzobispo Primado de México, Emmo. Carlos Cardenal Aguiar Retes podría ponerle al Muy Ilustre Canónigo por este escándalo que está en boca de toda Santa Cruz de Juventino Rosas, de la Diócesis de Celaya, en la CDMX, en el Arzobispado... y en el extranjero.

El sentido común y la caridad cristiana -si es que aún se acuerda cómo son, Muy Ilustre Canónigo- es restituir lo indebidamente adquirido -en la Iglesia, las leyes civiles y humanas no siempre están apegadas a la Ley de Dios...- aparte de que no es papel de un sacerdote católico hacer lo que hace el Muy Ilustre Canónigo de la Basílica de Guadalupe.

La otra es que vaya pensando en su futuro. ¿Podría darse el caso de que lo destituyan de Canónigo de la Basílica? Que todos los adornos y poderes -que ilusamente creía tener- le sean quitados y sea refundido en la parroquia más lejana y escondida que pudiera existir en la Arquidiócesis de México, y no de párroco, sino de vicario en el mejor de los casos, o sumergido en su domicilio bajo una suspensión eclesiástica por todo el alboroto cometido, para recordarle que es una vasija de barro.

El Muy Ilustre Canónigo cree tener, pero no tiene. Así puede entenderse mejor lo que dice el Maestro: "Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden".

Y parafraseando al Maestro, Rey de Reyes y de quien sí son todas las cosas, podríamos decir que así se cumple en usted, Muy Ilustre Canónigo, la profecía de Isaías, que dice: Por más que oiga, no comprende, por más que ve, no conoce. Porque el corazón de este Muy Ilustre Canónigo se ha endurecido, tiene tapados sus oídos y ha cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se convierta, y yo no lo cure.

Usted, Muy Ilustre Canónigo, ni tiene y le van a quitar lo que tiene... y ni viendo ve, ni oyendo entiende... y parece que ni entenderá.

Seguiremos informando